Hay tarros de cerveza fría, bailes bajo la lluvia, ataques de risa, goles que regalan campeonatos, besos largos que hacen real la eternidad, hay tardes de carne asada, noches estrelladas y luna llena, hay gotas de rocío en las hojas de los árboles, hay días de ver películas entre cobijas, agua de mar que moja los pies, cascadas que asombran, abrazos del mejor amigo… entonces… ¿para qué fregados enamorarse y acabar con las maravillas de la vida?
Cuando el cuerpo sufre los primeros síntomas de esta enfermedad, es importante actuar contra ella. Si la mirada cómplice que significa el primer paso ya sucedió, lo primero es mirar hacia cualquier lado, evadiendo a los ojos que con las peores artimañas intentan seducirlo. El parpadeo rítmico, el movimiento de las pupilas, la luz que emana de ellas y la intangible coquetería que innata vive en los ojos, son lar armas más peligrosas del primer encuentro. Un simple movimiento de cabeza servirá de escudo contra estos males.

